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Inicio /noticias / alergia o intolerancia a la lactosa
Si tienes un niño que padece alergia o intolerancia a la lactosa debes tener cuidado con su alimentación, la sustitución completa y segura de los nutrientes que aporta la leche de vaca se puede conseguir si se siguen distintas alternativas dietéticas.


Las estadísticas muestran que entre un 2% y un 5% de la población tiene alergia a la caseína, la proteína más abundante y problemática de la leche de vaca. Hay que diferenciar la alergia de la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, que es un cuadro más leve.

Una alergia es una respuesta inmunitaria exagerada desencadenada por el consumo de un alimento que es bien tolerado por el resto de la población. El cuerpo produce anticuerpos contra inmunoglobulina E (IgE) para un alimento particular. Pueden manifestarse inmediatamente al comer, tocar o inhalar el alimento. Los síntomas de alergia alimentaria son urticaria, rojez, hinchazón, vómitos, dolor abdominal, asma, rinitis, dificultad respiratoria o una reacción anafiláctica.

La intolerancia es la incapacidad de digerir en forma apropiada o completa los alimentos. Se caracteriza por la presencia de síntomas gastro-intestinales o en otros sistemas tales como tracto respiratorio, piel, neurológico, músculo esquelético, reproductivo e inmune.

Las posibilidades de que se desarrolle la alergia aumentan cuando uno de los progenitores la padece y, más todavía, en el caso de que los dos sean alérgicos, ya que hay un componente hereditario importante.

También influye la edad a la que el niño toma leche de vaca por primera vez, ya que no se recomienda que la consuma antes de cumplir un año. Los síntomas de esta enfermedad, como la diarrea y la hinchazón o dolor abdominal, se desarrollan al poco tiempo de probar la leche. En algunos niños se identifica la alergia porque tienen continuos catarros crónicos o problemas en la piel, como dermatitis.

Por lo general, la alergia a la proteína de la leche de vaca se supera con los años, aunque no en todos los casos. En la mayoría de los niños, incluso, la situación revierte antes de dos años si se han seguido las pautas dietéticas.

Entre algunos ejemplos de alimentos funcionales, destacan los alimentos que contienen determinados minerales, vitaminas, ácidos grasos o fibra alimenticia, los alimentos a los que se han añadido sustancias biológicamente activas, como los fitoquímicos u otros antioxidantes, y los probióticos, que tienen cultivos vivos de microorganismos beneficiosos.

La bebida de soja y sus derivados, como los yogures, son en general los sustitutos más usados en caso de alergia a la leche de vaca. La soja y sus derivados contienen fitoestrógenos, compuestos que se evalúan por su papel potencial como disruptores hormonales. La opción más segura es alternar en la alimentación el consumo de bebida de soja con otras bebidas vegetales como la de avena, la de arroz o la de maíz precocido.

Los Puré o Cremas de verduras son una buena alternativa sobre todo los de Papas, Zanahorias y Auyama, al igual que las papillas de frutas. Los vegetales de hojas verdes, semillas y frutos secos, sardinas, legunbres y otros alimentos completaran las necesidades de calcio, vitamina D y B12 diarias de tu niño.

Siempre elija salchichas y fiambres Kosher, estos están libres de lactosa. Verifique las etiquetas de los productos que adquiera en los supermercado para asegurarse que sean libres de Lactosa.

Si desea que su niño coma un rico y saludable postre libre de lactosa puede optar por:
  • Arroz con leche de coco y pasas
  • Ensalada de frutas (Tizanas)
  • Galletas de Avena con Batido de frutas
  • Torta de Auyama (Sin Leche)
  • Gelatinas ó helados de frutas (Sin Leche)
  • Conservitas de Coco con panela.
  • Puré de bananas y granola
  • Duraznos, peras o cualquier otra fruta en Almibar.
  • Donas o Ponques hechos con leche de soja o de coco.


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